Resumen: El techo de asbesto en empresas requiere una evaluación técnica responsable para identificar posibles riesgos, evitar intervenciones inadecuadas y definir si es necesario realizar mantenimiento, monitoreo o sustitución. En Bioestructuras acompañamos a las organizaciones en el diagnóstico de cubiertas, la revisión del estado de los materiales y la planificación de soluciones más seguras y sostenibles. Reconocer a tiempo una cubierta de asbesto permite proteger a las personas, cumplir con criterios técnicos y tomar mejores decisiones antes de intervenir la infraestructura.
Tener un techo de asbesto en una empresa no siempre es evidente a simple vista. Muchas cubiertas industriales, bodegas, plantas de producción e instalaciones antiguas fueron construidas con materiales que, en su momento, se consideraban resistentes, económicos y funcionales. Sin embargo, con el paso de los años, el asbesto pasó de ser un material común en la construcción a convertirse en un riesgo que debe evaluarse con responsabilidad técnica.
No basta con la prohibición para ser testigo de un impacto positivo, es necesaria la sustitución. Por eso, más allá de conocer qué es el asbesto, una empresa necesita entender cómo identificar una posible cubierta de asbesto, qué riesgos puede representar y cuándo es momento de solicitar una evaluación y diagnóstico de techos y cubiertas de manera oportuna.
En Bioestructuras acompañamos a empresas e instituciones en la revisión, diagnóstico y sustitución de cubiertas, con un enfoque orientado a la seguridad, la sostenibilidad y el cumplimiento técnico.
¿Cómo identificar un techo de asbesto en una empresa?
Un techo de asbesto puede estar presente en edificaciones antiguas, especialmente en instalaciones industriales o comerciales construidas cuando el uso de fibrocemento con asbesto era frecuente. Aunque no siempre es posible confirmarlo solo con una inspección visual, existen señales que pueden indicar la necesidad de una evaluación técnica.
Algunas características comunes son:
- Cubiertas antiguas instaladas hace varias décadas.
- Tejas onduladas de apariencia grisácea.
- Materiales rígidos tipo fibrocemento.
- Láminas quebradizas, fisuradas o deterioradas.
- Ausencia de fichas técnicas o registros del material instalado.
- Cubiertas con filtraciones, desprendimientos o desgaste visible.
Sin embargo, una recomendación clave es no manipular, romper ni perforar una posible lámina de asbesto sin asesoría especializada. Cuando estos materiales se deterioran o se intervienen de manera inadecuada, pueden liberar fibras que representan un riesgo para la salud, por lo que es fundamental contar con programas de mantenimiento de techos y cubiertas que permitan detectar oportunamente daños, desgaste o condiciones que requieran intervención técnica.
¿Qué es el asbesto y por qué se usaba en cubiertas?
El asbesto o también llamado amianto es un conjunto de minerales naturales no metálicos compuestos de fibras de silicato y tiene una amplia gama de propiedades físicas y químicas excepcionales.
Estas características hicieron que durante años se usara en productos de construcción, especialmente en cubiertas, tejas, divisiones, tuberías y tanques. En su momento, era valorado porque ofrecía resistencia al calor, durabilidad y capacidad de aislamiento.
De hecho, estas propiedades hicieron del amianto una solución rentable para muchas aplicaciones industriales, y especialmente en la construcción, donde se ha utilizado ampliamente en productos como tejas, paredes divisorias, tuberías y tanques de agua.
El problema es que, con el tiempo, se comprobó que la exposición a sus fibras puede afectar gravemente la salud. Por eso, hoy su uso está prohibido en muchos países y su presencia en infraestructuras antiguas debe gestionarse con cuidado.
Diferencias entre una lámina de asbesto y otros materiales para cubierta
Una lámina de asbesto suele asociarse con cubiertas antiguas de fibrocemento. Estas pueden tener una apariencia similar a otros materiales, por eso no siempre es recomendable afirmar que una cubierta contiene asbesto únicamente por su aspecto.
A diferencia de materiales actuales como tejas metálicas, termoacústicas, UPVC u otros sistemas modernos, las cubiertas antiguas con asbesto-cemento pueden presentar mayor riesgo cuando están deterioradas, fisuradas o sometidas a intervenciones sin control.
Una cubierta moderna suele contar con ficha técnica, certificaciones del fabricante y especificaciones claras sobre sus componentes. En cambio, muchas cubiertas antiguas no tienen documentación disponible, lo que dificulta confirmar su composición sin una revisión especializada.
Por eso, si su empresa tiene dudas sobre una cubierta de asbesto, lo más prudente es solicitar una inspección técnica antes de realizar mantenimiento, reparaciones, perforaciones o remodelaciones.
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¿Cuáles son los riesgos de tener una cubierta de asbesto?
El principal riesgo de una cubierta de asbesto aparece cuando el material se encuentra en mal estado, se rompe, se perfora, se corta o se manipula sin medidas adecuadas. En esas condiciones, las fibras pueden liberarse al ambiente y generar exposición para trabajadores, contratistas o personas que permanecen en la instalación.
Hoy, más de 66 países han prohibido la producción y el uso de este material debido al alto riesgo de cáncer de pulmón y mesotelioma, una forma rara de cáncer que afecta las membranas que rodean los pulmones y otros órganos, causados por la exposición del ser humano a este material.
Además, hay un factor que las empresas no deben ignorar: las enfermedades relacionadas con el asbesto tienen un largo período de incubación, generalmente de 15 a 40 años. Esto significa que los efectos no siempre se evidencian de forma inmediata, pero pueden aparecer mucho tiempo después de la exposición.
En espacios empresariales, el riesgo también puede relacionarse con:
- Mantenimientos realizados sin diagnóstico previo.
- Filtraciones que aceleran el deterioro del material.
- Roturas causadas por granizo, caída de objetos o tránsito sobre cubierta.
- Remodelaciones sin control técnico.
- Desconocimiento del tipo de material instalado.
Por eso, un techo antiguo no se debe intervenir de forma improvisada. Primero debe evaluarse su estado, su composición y las condiciones de seguridad necesarias.
¿Qué debe hacer una empresa si sospecha que tiene asbesto?
Si una empresa sospecha que tiene un techo de asbesto, lo primero es evitar intervenciones directas. No se recomienda cortar, lavar a presión, perforar, lijar, romper o retirar el material sin acompañamiento técnico.
El paso más seguro es solicitar una evaluación profesional para determinar:
- Estado actual de la cubierta.
- Nivel de deterioro visible.
- Posibles riesgos para la operación.
- Necesidad de mantenimiento, monitoreo o sustitución.
- Condiciones para una intervención segura.
- Alternativas de reemplazo con materiales modernos.
En Colombia, el tema no solo tiene un enfoque técnico, sino también normativo y ambiental. En el 2021, Colombia se unió a la lista de países que han aprobado leyes que prohíben el uso de amianto.
Sin embargo, la prohibición no resuelve por sí sola el problema de las cubiertas que ya existen. Por eso, la sustitución debe planificarse de forma responsable, especialmente en empresas que tienen grandes áreas cubiertas o instalaciones operativas que no pueden detenerse sin una estrategia previa.
¿Cuándo es recomendable reemplazar una cubierta de asbesto?
Reemplazar una cubierta de asbesto puede ser recomendable cuando el material ya presenta deterioro, filtraciones, fisuras, desprendimientos o cuando la empresa planea una remodelación, ampliación o modernización de su infraestructura.
También puede ser necesario cuando la cubierta afecta la seguridad de la operación, genera altos costos de mantenimiento o limita la implementación de soluciones más sostenibles, como sistemas de eficiencia energética, recolección de aguas lluvias o instalación de cubiertas modernas.
Es importante anotar que las intenciones de modernizar las infraestructuras a medida que los techos de fibrocemento se vuelven obsoletos son cada vez más evidentes debido a los altos costos de mantenimiento que involucran este tipo de estructuras.
Una empresa debería considerar la sustitución cuando:
- La cubierta tiene más de varias décadas de instalación.
- Hay daños visibles en las láminas.
- Se presentan goteras frecuentes.
- El material está quebradizo o debilitado.
- Se harán obras sobre la cubierta.
- No existe documentación clara del material.
- Se requiere cumplir estándares de seguridad y sostenibilidad.
En este punto, la sustitución no debe entenderse sólo como un cambio de material, sino como una decisión estratégica para proteger a las personas, mejorar la operación y reducir riesgos futuros.
Preguntas frecuentes sobre techos de asbesto
¿Cómo saber si mi techo tiene asbesto?
La forma más segura de saberlo es mediante una evaluación técnica. Algunas señales pueden ser la antigüedad de la cubierta, la apariencia de fibrocemento, la falta de documentación del material y el deterioro visible.
¿Todas las cubiertas de fibrocemento contienen asbesto?
No necesariamente. Existen materiales de fibrocemento modernos libres de asbesto. Por eso es importante revisar la fecha de instalación, las fichas técnicas y, si hay dudas, solicitar una inspección especializada.
¿Qué pasa si una lámina de asbesto se rompe?
Cuando una lámina se rompe, puede liberar fibras peligrosas si contiene asbesto. En ese caso, no debe manipularse sin protección ni conocimiento técnico. Lo recomendable es aislar el área y solicitar acompañamiento profesional.
¿Una empresa puede retirar una cubierta de asbesto por su cuenta?
No es recomendable. El retiro de una cubierta de asbesto debe realizarse con procedimientos adecuados, personal capacitado y medidas de seguridad para evitar exposición y manejo inadecuado del material.
Techo de asbesto: solicite una evaluación técnica antes de intervenirlo
Antes de intervenir un techo de asbesto, lo más importante es contar con un diagnóstico técnico. Una decisión apresurada puede aumentar los riesgos, generar costos adicionales y comprometer la seguridad de quienes trabajan en la empresa.
El asbesto, una vez considerado un tesoro, hoy en día es conocido como un peligro oculto. En Bioestructuras entendemos que cada instalación tiene condiciones distintas. Por eso, acompañamos a las organizaciones en la evaluación de sus cubiertas, la identificación de riesgos y la planificación de soluciones constructivas más seguras y sostenibles.
Si su empresa sospecha que tiene una cubierta con asbesto o necesita evaluar el estado de su infraestructura, solicite una asesoría técnica con Bioestructuras.




